Aquel día que te vi
con aire de gran señor
dije sólo para mi,
! Qué tal que no hubiera amor ¡
y después de haberte amado
por haberte conocido
dije sólo para mi,
! Qué tal que no hubiera olvido ¡
y ! ay, cómo duele el alma ¡
ay, ay, ay el corazón,
! qué tal que no haya otra vida ¡
y que allá no viva Dios
anónimo
No hay comentarios:
Publicar un comentario